Chihuahua

Velan Agentes de la Policía Municipal por la salud de detenidos

Armaron un guardarropa para dotar de prendas y vestir a personas sin hogar que trasladan a las celdas


Áreas poco conocidas, pero sin duda esenciales y de suma importancia para el cuidado y custodia de los infractores, son los Centros Municipales de Detención, donde diariamente hombres y mujeres llegan por haber cometido faltas al Reglamento de Justicia Cívica o cuando se presume la participación en algún hecho delictivo dentro de la demarcación municipal.

Con 60 agentes de detención a cargo, una tercera parte conformada por mujeres, anteriormente llamados custodios, es ahí donde se vela directamente por el cuidado y protección de quienes son trasladados a las celdas de las Comandancias Norte y Sur de la ciudad, donde se les brinda una audiencia con un juez cívico, de acuerdo al reglamento del nuevo sistema, implementado como una alternativa de mejora en materia de justicia administrativa en el municipio de Chihuahua.

Un agente de detención es lo equiparable al elemento que vigila las calles, pero a nivel interno y con una preparación menor y diferente, de quien depende el cuidado de los detenidos desde el momento en que arriban a las instalaciones.

Son ellos quienes, siguiendo los debidos protocolos, guiarán a las personas durante el proceso de entrada, de registro y durante la valoración médica y psicológica, asegurándose de que se encuentran en condiciones óptimas para ser ingresados en una celda, mientras el juzgador determina lo que procederá, ya sea el cumplimiento de horas cárcel, una multa económica, o bien, la consignación al Ministerio Público, en el caso de quienes han delinquido.

A pesar de los insultos y amenazas que constantemente reciben, los agentes de detención no bajan la guardia, por el contrario, se han convertido en verdaderos ángeles para muchos detenidos de bajos recursos o que viven en situación de calle, al proveerlos de insumos, ropas o medicamentos que ellos mismos gestionan.

“Contamos con un closet que nosotros mismos hemos llenado con artículos propios; ropa, zapatos, pañales, medicinas o jabones, para ofrecerlos a quienes lo necesitan”, así lo expresó el coordinador de los Centros de Detención, César Rodríguez Pacheco.

A diferencia del anterior sistema, que se regía por el Bando de Policía y Gobierno, el nuevo Reglamento de Justicia Cívica contempla verdaderas bondades para las personas infractoras; respeto irrestricto de sus derechos humanos, trato digno y transparencia total en el procedimiento, conexión de las videograbaciones ante la CEDH en tiempo real, y al otorgarles audiencias con un juez para que puedan expresar posibles inconformidades o aceptar su culpa.

Además, debido a la cercanía que los agentes tienen con los detenidos, en muchas ocasiones estos hacen de terapeutas y confidentes, con quienes desahogan sus problemas y necesidades.

Dos de ellos relatan experiencias, que los han marcado no solo como custodios o funcionarios públicos, sino como seres humanos.

Agente de detención, José Alfredo Sáenz de la Rosa
“En 17 años de servicio he pasado experiencias de todo tipo. Recuerdo una ocasión en que pude auxiliar a un menor de edad que repentinamente empezó a sufrir de bronco aspiración, fue traumático, se veía muy grave y pensé que lo perderíamos, sin embargo, gracias a la ayuda de todos mis compañeros, pudimos darle primeros auxilios, llamar una ambulancia y salvarle la vida. Eso fue muy satisfactorio”.

Agente de detención, Javier Gonzales García
“Me gusta mucho mi trabajo, tanto que ya llevo18 años de servicio en la DSPM. Aunque somos muy cuidadosos en la seguridad, a veces los detenidos buscan las maneras de lesionar a otros o dañarse a ellos mismos.
Hace unos años pasé un gran susto, pues en cuestión de minutos una persona trató de atentar contra su vida después de haber roto una de las colchonetas para hacer un atado y buscar asfixiarse. Por fortuna no lo logró y pudimos salvarlo”.