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Familia LeBarón: a 10 años de la primera matanza


Han pasado 10 años desde que la tragedia marcó a la comunidad fundamentalista mormona de LeBarón en territorio mexicano.

La familia estadunidense, que se asentó desde la década de 1920, se vio marcada por la tragedia en 2009 cuando Érik LeBarón fue secuestrado y tras negarse a pagar un millón de pesos por su liberación, conformó el movimiento SOS Chihuahua, con el que denunciaban la presencia del crimen en esa región de la Sierra Madre.

En julio, dos meses después del secuestro, Benjamín LeBarón, bisnieto del líder fundador de la comunidad mormona, Alma Dayer LeBarón, fue secuestrado y asesinado junto a Luis Widmar. Los criminales que lo perpetraron dejaron en la zona una manta en la que atribuyeron lo ocurrido a su activismo.

Pasaron nueve años hasta que el nombre de la prominente familia originaria de Utah reapareció en los titulares de la prensa por los enfrentamientos que tuvieron con ejidatarios locales por diferencias por el uso del agua.

Un año después vino la peor tragedia: El 4 de noviembre de 2019, tres mujeres y seis menores fueron emboscados y asesinados en un paraje donde el control lo tiene el crimen que denunciaron una década antes.

El hecho cimbró también a los mormones de Estados Unidos, muchos de ellos con vínculos políticos con el partido republicano, como el senador Mitt Romney y ex aspirante presidencial en 2012, quien comparte lazos sanguíneos con los LeBarón.

Benjamín LeBarón, el primero de esa familia en ser asesinado, era uno de los 51 hijos del fundador de esa comunidad bautizada con el apellido de su líder; todos ellos forman parte de la Iglesia del Primogénito de la Plenitud de los Tiempos.

En la comunidad —que lleva el nombre de su fundador— todos hablan inglés y tienen la doble ciudadanía. Acuden a un templo donde no hay imágenes de santos, sino frases de George Washington y Benjamin Franklin.

Los orígenes de los mormones en México datan de más de un siglo. Desde su llegada, los LeBarón comenzaron a alejarse de la poligamia que practicaban sus antecesores. Tampoco formaron parte de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

La época en la que los dos primeros integrantes de la familia fueron asesinados estuvo marcada por la violencia en todo el país y particularmente en Chihuahua, donde la organización que conformaron los LeBarón encontró eco social, debido a la convulsión que provocó la delincuencia organizada.

A consecuencia de su activismo y la creciente violencia en la región, los LeBarón pidieron protección federal. Así pasaron 10 años desde la primera tragedia que enlutó a la comunidad que vive de las actividades agrícolas y ganaderas.

Lo hicieron no sólo en Chihuahua, también en Sonora, estado donde el pasado lunes ocurrió la emboscada en la que murieron nueve miembros de la prominente familia LeBarón.