Opinión

Caja Negra



Cada vez es más frecuente que las víctimas de la violencia en México encaren a sus atacantes; los más comunes son los asaltantes, que son enfrentados ante el cansancio de los ciudadanos, primero, por qué este tipo de delitos va en aumento de forma dramática, y, segundo, porque la impunidad es el ingrediente de las corporaciones policiacas.

Si usted revisa, ya es cotidiano encontrar en la nota policiaca, sucesos en los que la víctima se vuelve victimario; la gente está cansada tanto de la impunidad, la violencia, las agresiones y hasta de la humillación que esto significa, y se defiende, aunque en ocasiones, muere o mata en el intento.

--

Pero ayer la Suprema Corte de Justicia de la Nación hizo una tenebrosa modificación a las leyes mexicanas, pues estableció que las personas, en legítima defensa, pueden llegar a matar a su agresor, y dejó abierto el criterio, para que sea el Ministerio Público, quien pruebe lo contrario, cuando existan dudas de cómo ocurrieron los hechos.

Y aunque la Corte finalizó su aprobación, advirtiendo que no se trataba de una autorización para que la gente hiciera justicia por su propia mano, y mucho menos, para cometer excesos; lo cierto es que todo queda a criterio del MP y de los abogados litigantes.

Aunque también es cierto, cumplir los requisitos de legítima defensa en este país es muy complicado, precisamente porque los códigos penales son distintos y en muchos casos contravienen a otras disposiciones de similar naturaleza.

Por lo pronto, a decir de la SCJN, ya está permitido que en legítima defensa se pueda llegar a matar al agresor, siempre y cuando se demuestre que no hubo intencionalidad de muerte, o que realmente haya sido en legítima defensa.

La pregunta es… ¿Qué tan efectiva, procedimentalmente hablando, será está nueva disposición?

--

Hablando de contrariedades, los que debatieron públicamente fueron el gobernador de Chihuahua Javier Corral y el presidente de México Andrés Manuel López, pues las posturas frente a la masacre en la comunidad LeBarón, fueron opuestas.

El Presidente dijo que, aunque era un hecho muy lamentable y doloroso, no respondería el Estado con una guerra; y que agradecía mucho las palabras del mandatario estadounidense Donald Trump, pero que no compartía la visión, y que México se hará cargo de ese problema como mejor le parezca.

Esto lo hizo porque Trump pidió, al tratarse de ciudadanos binacionales, que ya era hora de que México les declarara la guerra a las organizaciones criminales, y que Estados Unidos estaba listo y dispuesto para involucrarse y hacer el trabajo de manera rápida y efectiva, en cuando se lo solicitaran.

Por otra parte, el gobernador Corral sostuvo que era una tragedia que superaba toda lógica, todos los límites y que, además, merecía una respuesta contundente.

Es más, advirtió que en cuanto sucedieron los hechos, estableció comunicación con las autoridades de Sonora para hacer operativos coordinados hasta dar con los responsables; pero garantizó algo, eso no quedará impune.

--

Las posturas son divididas, es cierto, pero la realidad es que la gente ya se cansó de puros discursos, la realidad ha superado las promesas y compromisos vacíos que hace la clase gobernante, la gente quiere respuestas.

--

Nada menos, ayer se confirmó un “código rojo” en las corporaciones policiacas de todo el estado, el cual obliga a los policías de cualquier nivel y cualquier sistema, a traer siempre un su chaleco antibalas, trabajar en grupos, mantener comunicación permanente con jefes de grupo, se cancelan los descansos y, además, mantener sus armas listas para cualquier imprevisto.

Además, se prohíbe a todos los trabajadores de las fuerzas armadas, visitar centros nocturnos o lugares públicos, cualquiera que los exponga, ya que, al parecer, hay amenazas de ataques armados contra las fuerzas del orden y grupos antagónicos.

--

Ayer mismo nos llegó la información de que la comunidad LeBarón, contrató mercenarios para buscar a los asesinos de esta familia, pues ni la visita del Ejército y la Guardia Nacional, ni mucho menos la visita del Secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard, les solucionó algo.

Mucha gente, encabezada por Julián LeBarón, decidieron contratar mercenarios, que no son otra cosa más que asesinos a sueldo que se contratan mediante la modalidad de pago por evento, para dar muerte a determinadas personas.

En algunas partes del mundo, los mercenarios son conocidos como ejércitos privados, y en Estados Unidos son comunes, de hecho, son originarios de aquella nación; y según datos estadísticos, mueven más de cien mil millones de dólares anuales en sus actividades.

Usan la frase “la guerra es un negocio, y el negocio ha ido muy bien”; pero más allá del debate de si son legales o ilegales, el caso es que trabajan de manera sigilosa y en muchas ocasiones, pocos o nadie se da cuenta de lo que están haciendo.

--

El problema es que aunque las autoridades nieguen las balaceras y todo lo que pase, lo tenemos en la puerta y todos lo estamos viviendo.

Llamaba la atención que ayer en redes sociales la Fiscalía negaba información contra edificios del Estado, siendo que hasta el eje Juan Gabriel estaba cerrado y con patrullas federales corriendo por toda la entrada a la ciudad.

Es preocupante y no podemos evitar pensar que esto sea parte del mismo mal que se vive luego de que el gobierno de la 4T, demostró su incapacidad para combatir al crimen organizado y libero al hijo de El Chapo, Ovidio.

Y ese precisamente es el problema de haber enviado un mensaje tan equivocado con esa liberación, que el problema, hay que aclararlo, no es haberlo liberado, es haber intentado detenerlo sin una estrategia, sin un plan y un refuerzo de los operativos.





Así las cosas…

TWITTER

FACEBOOK