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Ciencia y Tecnología

Los robots sexuales son malos para la salud?

Una investigación realizada por científicas británicas cuestiona los beneficios de las relaciones íntimas entre humanos y máquinas; el estudio se enfocó en cuatro interrogantes



Como bien sabes, desde hace algunos años, la tecnología ha avanzado a pasos agigantados llegando a todos los ámbitos de la vida del ser humano, incluyendo la sexualidad.

Aunque desde hace ya varias décadas existen las ´muñecas sexuales´ en la actualidad no se comparan en nada con lo que eran antes, simples ´mujeres´ de plástico sin expresión facial.

Aunque en la industria del sexo la tecnología lleva mucho tiempo existiendo con gadgets destinados a saciar lo que empezó como un recurso natural para perpetrar la especie y que antropológicamente hemos transformado en una necesidad individual desligada a la procreación, hoy en día los ´instrumentos´ de ´nueva generación´- por así llamarlos- hablan, tienen gestos, tocan música y bueno, son más entretenidos.

Aunque los robots sexuales fueron creados como un remedio a la soledad, una reciente investigación científica realizada por científicas británicas cuestiona los supestos efectos benéficos de las relaciones íntimas entre humanos y robots.

Las autoras del estudio, Chantal Cox-George y Susan Bewley, realizaron una extensa búsqueda bibliográfica para recopilar los argumentos a favor y en contra de la industria tecnología para tratar de evaluar las potenciales implicaciones para la salud de sus consumidores.

La investigación se enfocó en cuatro interrogantes clave sobre los robots sexuales:

Si promueven un sexo más seguro frente a las enfermedades de transmisión sexual.

Si ofrecen potencial terapéutico para individuos con disfunciones sexuales.

Si pueden ayudar a tratar a los pedófilos y a otros delincuentes sexuales.

Si producen un impacto en las normas sociales en cuanto a la objetivación del cuerpo femenino.

Aunque intentaron escarbar en lo más profundo del tema no encontraron suficiente evidencia para responder a las interrogantes planteadas.

Así que no dudamos que la industria de la tecnología al servicio del placer sexual -que ya se estima en unos 30 millones de dólares-, continúe expandiéndose de manera inevitable, generando un futuro abaratamiento de los precios de este tipo de productos.


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